El agua es la base de nuestra vida.
Diariamente necesitamos beber un mínimo de 2 a 2,5 litros, en verano cuando se suda incluso de 2,5 a 3 litros. Personas sanas no pueden excederse bebiendo agua. Quiere decir por mucho que una persona sana beba no va a causar ningún problema a su organismo, sino al contrario, va a hacer un favor a su cuerpo. En cambio la carencia de agua puede causar muchos problemas. Órganos cuya función depende directamente del agua son los riñones y el intestino. Los riñones filtran y purifican la sangre, tarea que se les hace más fácil cuanto más agua tengan a disposición y los intestinos extraen el agua del alimento, tarea que también se torna más fácil cuanto más agua se ingiera.
Problemas a causa de beber poco en los riñones: Más trabajo para las nefronas. Peor reconvalescencia o recuperación de las nefronas en caso de problemas. Aparición de arenillas e incluso cálculos renales.
Problemas a causa de beber poco en el intestino: Estreñimiento, aumento de la presión intraabdominal, hemorroides, diverticulosis.
Problemas a causa de beber más de lo recomendado para el intestino y para los riñones de personas sanas: ¡ninguno! Por tanto recomendamos beber, beber, beber, beber…
Todos participantes que tengan alguna dificultad en conseguir beber el mínimo recomendado deberían intentar acostumbrarse a seguir un pequeño esquema. La regla del 2. Beban dos vasos de agua antes de cada comida (durante la preparación) y dos vasos de agua entre las comidas. De esa forma se beberían diez vasos de agua cada día que sumarían un total de 2 l.
Regla del 2:
2 vasos de agua antes de las comidas y 2 vasos de agua entre las comidas